En los últimos años se han cuadruplicado los casos de pornografía infantil asociada a algún tipo de red informática. Lo increíble es que existen personas que pueden estar implicadas aunque ellas no lo sepan.

Cualquier persona que vea y descargue contenido pedofílico por accidente o intencionalmente esta contribuyendo a la ampliación y desarrollo de la red. Pero el lema es bien claro: "Sin consumidores no hay pornografía infantil".

Pornografía infantil y la pedofília

Aunque ambos términos parezcan lo mismo, no lo son. La pornografía infantil y el abuso de menores son un delito, pero la pedofilia es solo una condición, que va desde un mínimo pensamiento a una fantasía. Esta última es un trastorno psicológico que algunas personas presentan y que es adquirida por razones conocidas o desconocidas, manifestándose en la juventud.

La pedofilia puede ser silenciosa y pasar inadvertida sin daños a terceros, sin abusos ni implicancias delictivas. Como en la homosexualidad, la pedofília puede quedar reservada en lo más íntimo del sujeto sin salir nunca a la luz, o muy por el contrario ocasionar estragos en niñas y niños.

Sin embargo, los homosexuales y los heterosexuales declarados como tales y en expresión abierta de su sexualidad no dañan a terceros, poseen una mentalidad madura y consciente para consentir sus actos. Esto no significa que los niños no puedan pensar, pero si un adulto intenta sexualizar a un niño, en todos los casos aunque sea consentido por el mismo menor, constituye un abuso sexual.

Quizás sea el término "abuso sexual", el que los activistas pedófilos no logran comprender. El abuso sexual es claro, y no puede evitarse ni camuflarse en la idea de "amor" por los niños. La naturaleza de la infancia no es ajena a la sexualidad en sí, pero si lo es a la sexualidad adulta. No obstante, si un adulto verdaderamente ama a un niño no lo expondría a la traumática experiencia de exponer su integridad física y psicológica.

Abuso sexual de menores

El abuso sexual es la manipulación física y psicológica que un individuo con mayor poder simbólico le ejerce a otro individuo vulnerable o en estado de indefensión. Una escena típica de abuso puede presentarse tanto en un contexto de relativa armonía como en uno de extremada violencia, y en ambos casos se debe interpretar como tal.

Un adulto puede manipular fácilmente el comportamiento de un niño, debido a que este ultimo por encontrarse en un estadio madurativo inferior suele adoptar una conducta de sometimiento. Sin embargo, esto no sucede en todos los casos de la misma forma.

Generalmente los niños saben que una situación determinada es anormal y lo saben debido a que el contacto con sus pares determina su propia forma de actuar y relacionarse. Mediante el uso de la comparación y detección de semejanzas aprenden a identificar la violación a la intimidad sexual.

A causa de esta capacidad, los niños generan eventos de tensión psicológica que se mantienen indisolubles durante toda la vida y condicionan su conducta e interacción social en la adultez

Es algo que en un principio era miedo y con el paso del tiempo se convierte en vergüenza, adquiere un sentido de culpa que el niño no podrá superar por si solo.

Tipos de abuso sexual

Existen diferentes formas de propiciar un abuso, todas ellas constituyen siempre una imposición de poder, pero no en todos los casos hay presencia de violencia.

Observe los siguientes casos de dramatización:

Un padre que abusa de su hija sexualmente, logra convencerla a realizar actos sexuales con el, pero al mismo tiempo camufla la situación en un juego, que en algunos casos puede incluso no ser doloroso para la víctima. La hija ama a su padre y le confía su intimidad complaciéndolo en cada actuación con pleno consentimiento.


El abuso sexual en este último caso no presenta signos de violencia, todo parece natural y sin actos forzados. Pero, este tipo de situaciones que tanto se repiten suelen ser a mediano y largo plazo altamente destructivas psicológicamente para la niña.

Cuidados en internet

Internet es una herramienta muy útil e indispensable para la vida moderna, pero puede facilitar muchos caminos para que ciertos delincuentes lleguen a nuestros hijos. La prohibición de la navegación no es la solución, sin embargo es importante que los padres puedan tomar algunos recaudos: conocer íntegramente las cuentas a las que acceden los menores, las redes sociales, plataformas de chat, incluso juegos de rol masivos donde se encuentran en contacto con otras personas y niños.

Aunque parezca insólito, los delincuentes suelen hacerse pasar por niños jugando y hablando como ellos para ganar su confianza; y lo que es aún peor comienzan a generar "secretos" a la mira de los padres, para luego crear una relación virtual con el pequeño que él mismo mantiene oculta.

Por ello es fundamental que los adultos sepamos que actividades desarrollan en internet, ya que los niños pueden ser sorprendidos y expuestos en todo momento.

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